Hoy los fuertes brazos del aburrimiento me aplastaban el espíritu emprendedor y positivo que me caracteriza (nótese la ironía). Tal era el desasosiego que me invadía que, en busca de un alma amiga con la que compartir y olvidar mis pesares, he decido dejar de buscar petróleo en mi nariz y conectarme a todas las redes sociales a las cuales estoy suscrita. Nadie ha respondido a mi llamada interactiva.
A causa de este devastador fracaso en el arte de conseguir amigos, una idea incendiaria ha surcado mi mente: Si ninguna de mis redes virtuales y sociales me sirven de desahogo, me haré twitter.
He abierto con cierto miedo una nueva pestaña en el Mozilla y mis dedos han tecleado las temibles letras: T- W- I- T- T- E- R. Mi dedo anular, poseído por la rutina, ha presionado Enter sin pensárselo dos veces. Ante mi aparecía esta nueva red social que a todos tiene embrujados. Iba a ser la próxima. Lo sabía, y nada podía hacer para impedirlo.
De repente, el maravilloso sonido de un mensaje inunda de alegría mis oídos. A continuación, otro; luego, otro más. No era ni una ni dos, sino tres las personas que requerían de mi conversación. Era una señal. Fuerzas poderosas no querían que me viera envuelta en una red social más. Así pues, he cerrado la pestaña y el peligro ha pasado.
El Twitter es bueno, Sara. Ha venido aquí para salvarnos. De hecho la palabra Twitter es una derivación de "Twituwu" que en la cultura maya significa "Bondad". Bien, esto me lo he inventado. Pero Twitter es bueno, Sara. Twitter quiere que todos seamos felices. Yo estoy muy contento de tenerlo. Twitter sí.
ResponderEliminarQue sepas, amigo lector, que finalmente he sucumbido a las delicias de una nueva red social. Todavía soy amateur, así que no me voy a pronunciar. El tiempo dirá si he hecho bien o, por el contrario, me arrepentiré el resto de mis días.
ResponderEliminarY yo que a ambos os tenía en un pedestal por vuestra terquedad, semejante a la mía, reacia a engrosar las filas de las redes sociales. ¿Sigo siendo la única que no se ha vendido a estos nuevos cachivaches, promotores de la parálisis cerebral como lo fuera en su día la caja tonta? ¡Soy el último bastión, y pugno por la libertad! ¡Reniego de la esclavización virtual! ¡Resistiré!
ResponderEliminarUna ferviente lectora
(PD: me dan espasmos de terror cada vez que tiro a publicar en este blog, donde a mis comentarios se los lleva la nada cual volátiles átomos etéreos arrastrados en mitad del universo).