Y ella sonrió por motivos intrascendentes. Se sentía ufana y radiante, pasando una divertida noche con sus amigos. La noche era cálida y agradable, el buen ambiente era contagioso. Entonces, con todavía rastros de sonrisa en su rostro, ella desvió su mirada y lo vio. Él, rodeado de algunos colegas, también sonreía. Sus sonrisas se encontraron y se ensancharon aún más.
Minutos después, sus grupos se hicieron uno y, como si una fuerza implacable les empujara, se encontraron uno al lado del otro. Se miraron, sonrieron y empezaron a hablar. Las palabras salían de sus bocas con rauda fluidez, hablaron de esto, de aquello y de lo de más allá, como si fueran amigos desde que sus memorias lo permitieran. Lentamente, conforme transcurría la conversación, el espacio que los separaba era menor, hasta que prácticamente sus cuerpos se tocaban.
Ella era todo felicidad. No quería que la noche acabara. Su único deseo: permanecer así para siempre. Pero todo tiene un precio y, entonces, despertó.
¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
Calderón de la Barca
Amiga fémina... ¿cómo debo interpretar esto? Lo que narras ¿es sueño o es realidad? ¿Es tan real que parece un sueño? ¿O es un sueño tan profundo que parece realidad? Mira que en cuestiones de sueños, realidades y percepciones, estoy bien formada ;)
ResponderEliminarUn saludo,
Tu ferviente lectora cansina.
Cuando empiezas a concebir los despertares como finales y no como principios es que algo no va bien. Así que bienvenida al club ;)
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