El estudiante medio en general ha de enfrentarse a duras pruebas a lo largo de su carrera estudiantil, pruebas que le forjarán como verdadero experto en el arte del mentalismo y la psicología de profesores.
Para superar heroicamente dichas pruebas, el estudiante ha de sufrir 5 temidas fases anímicas: la sorpresa, la negación, la ira, la desesperanza y, finalmente, la superación. Pasemos a explicarlas poniendo un sencillo y muy común ejemplo: un joven, tras estudiarse hasta las comas de los apuntes, suspende un examen final.
LAS 5 FASES DEL ESTUDIANTE AL RECIBIR UNA FUNESTA A LA PAR QUE INJUSTA NOTICIA
Este hipotético joven se encuentra sentado en su silla giratoria (de estas que no paran de joder al vecino de abajo) delante del ordenador. Ante él, un mensaje de la UV (u otra universidad/instituto en su defecto) que le avisa de que las notas se encuentran ya disponibles. Nuestro protagonista, colmado de felicidad, pues sabe que ese preciso examen lo bordó, entra raudo y veloz en la página para descubrir su preciada nota. Cuál es su sorpresa cuando, tras buscar su nombre entre el gentío, la pantalla le revela que su nota, aquella nota que con tanto entusiasmo esperaba, era más bajita que Pablo Motos de puntillas.
La expresión facial del joven cambia repentinamente. Sus ojos se abren desmesuradamente, se elevan sus cejas, su mandíbula desciende y se produce una abertura maxilar. Es lo que se conoce como la primera fase: LA SORPRESA. Otras expresiones corporales de dicho estado son: arqueamiento de las rodillas, leve inclinación del cuerpo hacia delante y, además, puede haber una expresión vocal en tono alto que varía entre “¿qué?” y “¿cómo?”.
Después del shock inicial, llega la segunda fase: LA NEGACIÓN. Esta fase se caracteriza más por expresiones auditivas que por expresiones corporales. El único movimiento que puede caracterizar dicha fase es una ligera y continua oscilación de la cabeza de un lado a otro, mientras se pronuncian frases como: “es imposible”, “no puede ser”, “tiene que ser un error”.
Esta última expresión suele dar paso a la siguiente fase: LA IRA. En la locución “tiene que ser un error” de la fase de la negación observamos cómo el estudiante, todavía en sus cabales, acusa de su desesperación a un comprensible error informático o humano. En cambio, en la tercera fase, el joven acusa directamente a su profesor o, en muchos otros casos, a la madre de éste. Violentos improperios salen de la boca del estudiante en cuestión, imaginándose a su mentor en situaciones macabras y bien merecidas. Como ya hemos dicho, la madre del culpable maestro tiene cabida en la mente del joven, el cual no para de nombrarla al tiempo que sus manos se cierran formando puños que alza al aire en señal de furia.
Esta tercera fase es la más dura para el estudiante. Ha de mantenerse firme y cabal para que las consecuencias de sus actos no repercutan de manera más trágica en la ya de por sí funesta situación.
Con resistencia y algo de suerte, el estudiante supera esta fase para meterse de lleno en otra peor: LA DESESPERANZA. El catalizador de esta reacción puede no tener nada que ver con el ámbito académico, una pequeña discusión con un familiar o amigo o simplemente la caída de algún objeto desde las manos al suelo puede iniciar un llanto desesperado. El estudiante se encuentra sumido en un estado de desmoralización, todo cuanto hace sale mal. Todos sus esfuerzos han sido en vano. El abatimiento se posa en su interior volviéndolo todo de color oscuro, haciendo que se replantee sus objetivos, su carrera y, en general, su existencia.
Poco a poco, las lágrimas que surgen de sus ojos purifican su alma y su carácter y el joven escapa de ese estado apenado que le había arrollado momentos antes. Con arresto, nuestro protagonista se adentra en la quinta y última fase: LA SUPERACIÓN. El Sol brilla, los pájaros cantan y sopla una brisa fresca. A la mente de nuestro estudiante acuden frases célebres del estilo: “Si la vida te da la espalda, ¡tócale el culo!” que le hacen sonreír. Tienen razón, piensa el joven, no hay árbol que el viento no haya sacudido.
Y con este pensamiento positivo, el estudiante supera las cinco fases que acompañan a las terribles noticias académicas. Hasta la próxima.
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