Querido amigo, compañero, luz de mi existencia:
Sé que quizás es demasiado tarde. Puede que hayas caído ya en esta tremenda espiral veraniega y perezosa que poco a poco va atrapando en su telaraña apática a todo ser viviente que se le cruza por delante. Si es así, por favor, te pido un último deseo: ¡lucha! Sé fuerte aunque solo sea durante un día.
El día de mañana es muy importante. Necesito que saques todo tu potencial, porque sé que lo tienes. Debes de tenerlo. He de aferrarme a la idea de que años y años de estudiar lo mismo han debido de servir para algo.
Por ello te suplico, aprueba, hazme feliz. Porque la felicidad de ese corto momento puede prologarse a través de los días y crear una dicha completa, para que mi gozo no caiga en un pozo. Si eso ocurre, amigo intelecto, te prometo que dejaré de requerir tus servicios durante todo el verano. Te dejaré descansar y le daré la tabarra a otros órganos vitales que componen mi cuerpo.
Tengo todas mis esperanzas puestas en ti. No me falles.
I look forward to hearing from you.
El mío ya hace tiempo que me dejó por todo rastro un colorido letrero: "Cerrado por vacaciones. Si eso, nos vemos en septiembre".
ResponderEliminarTu ferviente lectora