lunes, 6 de diciembre de 2010

Zas! En toda la boca

La Navidad ya está aquí. Lo dicen en la tele y la tele nunca miente (léase en tono infantil mientras se juntan las puntas de ambos dedos índices entre sí y se abren desorbitadamente los ojos a la vez que se inclina ligeramente la cabeza hacia abajo. NOTA: Si casualmente alguien le estuviese mirando, disimule con un estornudo, nunca falla).

Además, que se nota, las calles se visten de luces multicolor, en las puertas de los grandes almacenes se agolpan mujeres (y algún que otro hombre perdido y asustado) esperando impacientes la llegada de las rebajas, pequeños Papás Noel buscan el suicidio intentando saltar de los balcones, la canción del Mercadona se ve desplazada por villancicos para decepción de los clientes…

Pero no todo es magia y felicidad en Navidad. En esta época llega aquello que has querido evitar durante todo el año: las reuniones familiares.

Esas comidas/cenas donde te reencuentras con gente a la que sólo ves una vez al año, y no digo que no sea bonito. Lo es. Solo lo importuna el inevitable momento embarazoso en el que tus familiares te rodean sigilosamente, cual ave rapiña al acecho de una presa fácil, y tu tío Paco (siempre hay un tío Paco) suelta la temida y esperada pregunta: “Bueno, y tú, el noviete ¿qué?”. “Zas! En toda la boca”, piensas.

Tristemente, ya son muchos años y, con la experiencia, una aprende a tener la situación controlada. “Es que le dije que venías y no quería verte”, respondes sonriendo amistosamente mientras notas como las puñaladas de tus primos y primas emparejados se clavan en tu espalda.

Dicha la broma, la velada continúa amigablemente. Pero la sombra de la duda ya está sembrada.

domingo, 24 de octubre de 2010

No son más que palabras

Hoy tocaba escribir. ¿De qué? De todo, y de nada. Porque había un todo que contar, pero un todo que se convierte en nada en un suspiro, que se desvanece sin posibilidad de retorno. Una lágrima al borde de una mejilla sin nombre, asustada por la claridad con la que ve su fin. Un sentimiento de desasosiego que invade un interior apesadumbrando al sujeto con el que convive. Un mar de palabras que buscan sentido, un sentido que quizá ni siquiera exista.

"No son más que palabras", me repito. Vocablos sin compromiso.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Un pequeño paso diario para la tecnología, un gran paso atrás para la humanidad

¿Cómo sería nuestra vida sin los ordenadores?

Escuchar la radio, ver una película, conversar con los amigos…Todas nuestras rutinas se han visto atrapadas en el maléfico mundo de las computadoras. Y cuando digo todas, me refiero a TODAS. Incluso las necesidades fisiológicas, como sin duda es el ir al baño, resultan impensables si tus manos no sostienen entre ellas un ordenador (o un iPhone, para los más modernos), no vaya a ser que cuando vuelvas de tu aventura evacuadora un hombrecillo verde con tres cabezas te lo haya birlado.

Me pongo a pensar y con gran esfuerzo acuden a mi cabeza recuerdos difuminados de un pasado donde prácticamente nadie tenía Internet. Un pasado en el cual si querías ver una película un domingo por la tarde, tenías que acudir al cine más cercano; si querías escuchar el nuevo disco de Julio Iglesias, tenías que ir a la tienda a comprártelo; si querías decirle a tu mejor amigo “eh tronco, esta noche salimos y nos pillamos unas birras, dabute?” tenías que ir a su casa a hablar con él cara a cara. Ahora con Internet, puedes ver la película/serie que quieras, escuchar la canción que te guste o hablar con un amigo sin necesidad de moverte del sillón. A lo que muchos ven como un beneficio, yo le encuentro un millón de pegas. Será el tiempo, la madurez o quizá esos días del mes, la cuestión es que me he dado cuenta de que esta obsesión informática ha hecho que las calles estén desiertas un sábado por la tarde y tan sólo sean paseadas por ancianos y algún que otro joven desorientado.

Sí, los ordenadores, Internet y la tecnología en general han sido un gran avance. Pueden mejorar nuestra vida en muchísimos aspectos, pero, como todo, en su justa medida.

Por último, tan solo quiero hacer un llamamiento a todos los jóvenes que me estén leyendo: Muchachos y muchachas, levantad el trasero de la silla, aderezaos con unas zapatillas y una camiseta limpia y ¡salid al mundo exterior!

Yo os espero allí.

P.D. Tranquilos, esa luz amarilla y brillante que os ilumina desde el cielo y que os ciega cuando la miráis, es el Sol.

martes, 14 de septiembre de 2010

Origen

Nadie conoce totalmente a alguien, ni siquiera uno mismo se conoce al milímetro.

La última película de Chris Nolan, ‘Origen’, nos da a entender que es posible un mundo en el que las personas podamos adentrarnos en el inconsciente de los demás, descubriendo así los secretos más ocultos, incluso aquellos que el sujeto en cuestión desconoce. Pero si el único momento en el que se es libre e incólume por completo para reconocerse es el estado de la inconsciencia, esta afirmación debería ser válida tanto para el invadido como para el invasor. Uno nunca es uno mismo, ni siquiera en el mundo onírico de otros. Existen influencias externas que manipulan nuestro comportamiento, por ello, aunque invadamos el inconsciente de alguien con el fin de ver cómo es esa persona de forma intacta e inalterada, las conclusiones que saquemos seguirán sin ser 100% exactas puesto que al no estar nosotros, sujetos invasores, en estado de inconsciencia, seguirá una parte de nosotros siendo impura. Y puede ser esa parte la que nos haga malinterpretar aquello que puramente estamos viendo.

De “Origen” extraemos que la única forma de conocer es la inconsciencia. Y digo yo, si nos adentramos en la inconsciencia de alguien estando nosotros también inconscientes, llegaremos a conocerla, pero sólo durante el breve instante que dure nuestra intrusión, puesto que al volver a la consciencia, ésta ya no recordará lo que su inconsciente descubrió.

Así pues, para concluir intentando ordenar este maremágnum de pensamientos metafísicos, y citando un sabio proverbio de Hemingway, tan solo sentenciar que “conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza, son asuntos distintos”.



sábado, 11 de septiembre de 2010

El aburrimiento y sus 5W

¿Qué es el aburrimiento?

Una sensación interna, incomprensible, que se adentra poco a poco con el fin de apoderarse de tu cordura.

¿Quién produce el aburrimiento?
Se cree que una horda de alienígenas provenientes del espacio sideral han sido los causantes de esta alteración de la salud física y psíquica que afecta a los estudiantes terrícolas. De momento, los extraterrestres no se han puesto en contacto con las autoridades en la Tierra para exponer sus motivos.

¿Cómo se produce el aburrimiento?
Científicos de todo el mundo continúan estudiando este fenómeno, pero todavía sin resultados concluyentes.

¿Cuándo y dónde se suele producir el aburrimiento?
El período habitual del aburrimiento suele darse durante los meses de agosto-septiembre, sólo cuando eres estudiante sin exámenes (o con ellos, también) entre las 12.00h y las 2.00 de la madrugada coincidiendo el tiempo no-aburrido con las horas de sueño.
El aburrimiento afecta a miles de áreas en todo el mundo. No se puede escapar de él.

¿Por qué se produce el aburrimiento?
Muchas son las causas de esta extraña y tan común afección: pero los estudios confirman que la mayor parte de las personas afectadas por esta enfermedad cósmica han padecido previamente aislamiento, abandono, destierro de amigos, familiares, conocidos y futuros, falta de un objetivo a corto plazo, entre otros.