Vista, oído, gusto, olfato y tacto: los cinco sentidos del cuerpo humano. Es algo que aprendemos en Primaria, puede que incluso en Preescolar, no lo sé, tengo recuerdos vagos de aquella época.
Para muchos, nuestros cinco sentidos son vitales para la interacción humana, si fallara alguno de ellos no seríamos quienes somos. Incluso se da la situación contraria para los que tenemos algún defecto en uno de nuestros sentidos: si nuestro sentido dañado sanara, dejaríamos de ser los mismos. Ni para bien ni para mal, simplemente cambiaríamos.
Yo, muy a mi pesar, pertenezco a ese grupo compuesto por millones de personas cuya visión no supera las expectativas esperadas y, por tanto, un monstruoso artefacto nos es impuesto en nuestro rostro. Gafas, anteojos, lentes… Muchos son los nombres que denominan a estos incómodos y funestos compañeros, los cuales, digan lo que digan, a NADIE le quedan bien.
Pero hoy no quiero hablar de estética, hoy quiero hablar de dos sentimientos opuestos, aunque compatibles, que me invadieron anoche: admiración y pesar.
Anoche era una noche como la de otro viernes cualquiera: sofá + película. El desastre surgió luego, cuando, sin comerlo ni beberlo, mis gafas, lentes, anteojos, monstruosos faciales, se rompieron. Así, sin más, sin motivo alguno. Y sobrevino el pánico. Porque yo sin gafas soy feliz y desgraciada, feliz al cerrar los ojos, desgraciada al abrirlos. Aunque quizás esta última frase sirva igual con gafas que sin ellas.
Y así, con la visión borrosa de una miope, pensé. Pensé en los cinco sentidos, pensé en aquellos que no poseen alguno e, incluso así, viven satisfechos. Pensé en cómo un ciego podía con el día a día común, cómo podía sonreír sin ver nada que pudiera ser motivo de su sonrisa y sin ver si alguien le devolvía el gesto.
Y sentí admiración y pesar. Admiración por todos aquellos que superan las dificultades que su propio cuerpo les impone, sacando ilusión a una vida gris. Y pesar por no ser como ellos.
Quizás lo importante no sea no ser mudo, ciego, sordo o tullido, llegué a pensar. Puede que lo importante no sea poseer los cinco sentidos en perfectas condiciones. Quizás lo importante sea poseer esa sensación, esa fuerza, esa valentía necesaria para superar cualquier percance físico, psicológico o casual. Puede que la fuente de la felicidad sea ese algo etéreo, invisible al ojo, mudo al sonido, insípido al sabor o impalpable al tacto. Ese sexto sentido que poseemos todos, pero que en algunos todavía no ha despertado.
Y pensé cómo una persona con cuatro sentidos y medio envidiaba a otra que pudiera poseer tan solo el sexto.
Bueno, bueno, voy a compartir otro de mis conocimientos del cosmos contigo. Este es una anécdota real, verídica, que no me preguntes dónde leí, pero que pone en cuestión eso que dices de que las gafas quedan tan horribles.
ResponderEliminarSe trata de una pornstar que era conocidísima porque, en sus escenas porno, llevaba unas gafas de pasta a lo secretaria sexy. Eso volvía loco al personal, y ella era algo así como la número uno de su industria. Resulta que el porno también tiene sus premios Oscar -aunque tienen otro nombre que no recuerdo-. Se celebra una gala a la que acuden los productores de la industria pornográfica, los directores, los actores y, por supuesto, las mejores actrices porno del momento. Vamos, una gala a la que no me importaría ir. El caso es que la tipa de las gafas fue sin sus gafas de secretaria cachonda. Se puso lentillas. La mayoría de fotógrafos y de los principales medios del mundo X, incluso algunos productores, ni siquiera la conocieron.
Con esto quiero decir que los miopes también tenéis un rinconcito en la pornografía universal. No, no, perdón. Con esto quiero decir que las gafas pueden quedar bien y pueden otorgar cierta distinción personal. Una distinción personal digna de la pornstar del momento, ¿vale? ¿se me entiende? Bien. Pues eso.
Tú sí que sabes hacer cumplidos a una chica, ¿eh?
ResponderEliminarPuede que en un momento concreto las gafas puedan quedar bien, pero no siempre. Cuando sudas, cuando llueve, cuando quieres mirar hacia otro lado que no sea en recto... son bastante incómodas. Créeme, lo digo por experiencia. No quiero ni imaginarme la cantidad de tomas que tuvieron que hacer con esa actriz del porno...