miércoles, 13 de octubre de 2010

Un pequeño paso diario para la tecnología, un gran paso atrás para la humanidad

¿Cómo sería nuestra vida sin los ordenadores?

Escuchar la radio, ver una película, conversar con los amigos…Todas nuestras rutinas se han visto atrapadas en el maléfico mundo de las computadoras. Y cuando digo todas, me refiero a TODAS. Incluso las necesidades fisiológicas, como sin duda es el ir al baño, resultan impensables si tus manos no sostienen entre ellas un ordenador (o un iPhone, para los más modernos), no vaya a ser que cuando vuelvas de tu aventura evacuadora un hombrecillo verde con tres cabezas te lo haya birlado.

Me pongo a pensar y con gran esfuerzo acuden a mi cabeza recuerdos difuminados de un pasado donde prácticamente nadie tenía Internet. Un pasado en el cual si querías ver una película un domingo por la tarde, tenías que acudir al cine más cercano; si querías escuchar el nuevo disco de Julio Iglesias, tenías que ir a la tienda a comprártelo; si querías decirle a tu mejor amigo “eh tronco, esta noche salimos y nos pillamos unas birras, dabute?” tenías que ir a su casa a hablar con él cara a cara. Ahora con Internet, puedes ver la película/serie que quieras, escuchar la canción que te guste o hablar con un amigo sin necesidad de moverte del sillón. A lo que muchos ven como un beneficio, yo le encuentro un millón de pegas. Será el tiempo, la madurez o quizá esos días del mes, la cuestión es que me he dado cuenta de que esta obsesión informática ha hecho que las calles estén desiertas un sábado por la tarde y tan sólo sean paseadas por ancianos y algún que otro joven desorientado.

Sí, los ordenadores, Internet y la tecnología en general han sido un gran avance. Pueden mejorar nuestra vida en muchísimos aspectos, pero, como todo, en su justa medida.

Por último, tan solo quiero hacer un llamamiento a todos los jóvenes que me estén leyendo: Muchachos y muchachas, levantad el trasero de la silla, aderezaos con unas zapatillas y una camiseta limpia y ¡salid al mundo exterior!

Yo os espero allí.

P.D. Tranquilos, esa luz amarilla y brillante que os ilumina desde el cielo y que os ciega cuando la miráis, es el Sol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario