DIEGO: Fresa o frutos del bosque, ¿cuál prefieres?
SAM: Me da igual.
DIEGO: ¿Cómo que te da igual? No te puede dar igual, tienes
que tener una opinión.
SAM: Los dos me gustan.
DIEGO: Pero no te pueden gustar los dos por igual. Seguro
que hay uno que te apetece más.
SAM: No, están los dos buenos.
DIEGO: Uno más que el otro…
SAM: Bueno, en mi casa solían comprarme siempre de fresa.
DIEGO: Entonces, ¿de fresa?
SAM: Sí.
DIEGO: A mí me gusta el de frutos del bosque.
SAM: Pues compra ése.
DIEGO: Ves, lo has vuelto a hacer. Eres muy manejable. No
tienes personalidad. Cuando te gusta algo y otra persona te contradice, cambias
de opinión.
SAM: Es que los dos están bien.
DIEGO: No puedes cambiar constantemente de parecer. Pasas de
blanco a negro, de naranja a azul, de verde a rojo. Un día estás a la derecha y
al día siguiente, a la izquierda. Por la mañana estás arriba y por la tarde,
abajo. Según con quién estés. Eres una oveja más del rebaño. Has de tener tu
propia opinión.
Nuestros antepasados lucharon para darse voz. Murieron por
sus ideales, para que ahora seamos libres de decir lo que pensamos sin
represalias. Hemos de honrarles, hacerles justicia, combatiendo con uñas y
dientes para defender aquello en lo que creemos.
SAM: Sólo es un yogur.
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