A mí, la frase “ver la luz al
final del túnel” me cabrea. Me cabrea mucho, porque es mentira. No existe. Es una
utopía. Mentiras. Falacias. Una trola como un piano. Antes
me creo que Los Serrano fue un sueño de Resines.
Pero volvamos a esa luz al final
del túnel. Para ello, situémonos. Tú te encuentras sumido en la más profunda
oscuridad. Las paredes curvadas de esa lúgubre cueva, en la que te has metido
no sabes bien cómo, tienden a encogerse más y más. Llevas así días, meses,
años. Ni se sabe. Has perdido la noción del tiempo.
Entonces, lo inesperado.
Vislumbras una tenue luz al final del túnel. Te acercas a ella alegre y jocoso.
Es la primera vez que la ves y te parece tan bonita… Llegas a ella y, de
repente, empieza a titilar. Te asustas. Por momentos, la oscuridad gana terreno
hasta que, efectivamente, vence. Y te encuentras en el mismo punto de antes. El
mismo túnel, ahora sin luz.
La situación se repite una y otra
vez a lo largo del tiempo. Atisbas la luz a lo lejos y cuando llegas, mengua. Una
y otra vez. Solo que cada vez que ocurre, algo en ti cambia. Ya no eres el
chico vital y enérgico que se enfrentó a su primer pasillo subterráneo. Las
esperanzas y sus posteriores desilusiones te han mellado el espíritu.
Y es entonces cuando te percatas:
no hay luz al final porque no existe un final. La vida es siempre el mismo
túnel, solo que algunos tienen ciertos problemas eléctricos. Para ellos solo
queda la resignación. O comprarse una linterna.
Creo que en esta entrada estabas enfadada o triste, así que me gustaría decirte que la luz al final del túnel a veces sí existe, pero no puedo hacerlo hoy, porque también lo veo todo negro. No importa, consuélate pensando que cuando yo no estoy triste a veces sí que pienso en que haya luz tras el túnel...
ResponderEliminarPor cierto, gran prosa. P.